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Las costas de Balears son el primer lugar al que llegan las medusas en primavera
Las costas de Balears son el primer lugar al que llegan las medusas en primavera El experto Gili afirma que el litoral del archipiélago carece de barreras naturales contra los cnidarios Actuar contra ellas cuando estén a menos de cien metros. Mallorca OLAIZOLA. PALMA. Las costas de Balears son el primer lugar del litoral nacional en el que recalan la nueva hornada de medusas cada primavera, revela el estudioso de estos organismos marinos Josep Maria Gili, que advierte además que las costas del archipiélago, a diferencia de las del Mediterráneo peninsular, carecen de barreras naturales con las que hacer frente a la llegada de los enjambres de cnidarios. "Durante los meses de invierno los enjambres de medusas se encuentran en lo que calificaríamos como sus caladeros o zonas de alimentación y reproducción, situados a una distancia entre 10 y 20 millas de la costa, y son los vientos oceánicos los que las acercan o alejan del litoral balear", señala Gili.
El biólogo marino que desarrolla su trabajo en el Centro Mediterráneo de Investigaciones Marinas de Barcelona alerta de que, al contrario que en otros puntos del Mediterráneo peninsular, el litoral balear "no cuenta con barreras naturales contra estas plagas. Las islas no cuentan con grandes ríos que vierten al mar y originan diferentes densidades del agua ni otra serie de fenómenos que dificulten la llegada de las medusas". En cualquier caso, la costa balear es el primer lugar del litoral nacional al que arriban los molestos cnidarios, asegura el científico. "Las primeras playas a las que llegan son las de Balears. Más en concreto, las de Menorca y Eivissa. No se conoce muy bien el motivo. Por estar el archipiélago más aislado en medio del Mediterráneo, por las corrientes o por encontrarse más cerca de los grandes enjambres de medusas", conjetura Gili. La especie Velella spirans, una característica medusa de tonos moradoazulados y que cuenta con una membrana desplegada en forma de vela es, según este biólogo, "la primera que llega en primavera procedente del norte de África, siguiendo la misma ruta que las pateras. No es peligrosa, no dispone de células urticantes, pero arriba en grandes cantidades y, una vez que se vara en la costa, se descompone y produce un olor bastante nauseabundo". Sustituyendo a los peces "La llegada de la especie más conocida, la pelagia noctiluca, es un poco más tardía, en torno a los meses de mayo y junio. Esta sí que es nociva y cada vez se está expandiendo más. En el Atlántico Norte, un enjambre de pelagias acabó con toda una factoría de salmones en Irlanda del Norte. Lo que está claro es que las medusas cada vez son más numerosas, son un peligro real y están ocupando el lugar de los peces en el mar. Se comen sus larvas y la sobreexplotación pesquera está acabando a la vez con sus depredadores naturales", alerta Gili. "Y lo que también es preocupante es que los enjambres de medusas que llegan son sólo una pequeña proporción de lo que existe a varias millas de la costa. Basta recordar que apenas hace dos años se recogieron 1.700 toneladas de medusas en una zona tan acotada como el Mar Menor", indica Gili al tiempo que aboga por enfrentar el problema desde un proyecto común en el que se impliquen varias administraciones ya que "no hay que duplicar esfuerzos" para combatir esta lacra. diario mallorca
El biólogo marino que desarrolla su trabajo en el Centro Mediterráneo de Investigaciones Marinas de Barcelona alerta de que, al contrario que en otros puntos del Mediterráneo peninsular, el litoral balear "no cuenta con barreras naturales contra estas plagas. Las islas no cuentan con grandes ríos que vierten al mar y originan diferentes densidades del agua ni otra serie de fenómenos que dificulten la llegada de las medusas". En cualquier caso, la costa balear es el primer lugar del litoral nacional al que arriban los molestos cnidarios, asegura el científico. "Las primeras playas a las que llegan son las de Balears. Más en concreto, las de Menorca y Eivissa. No se conoce muy bien el motivo. Por estar el archipiélago más aislado en medio del Mediterráneo, por las corrientes o por encontrarse más cerca de los grandes enjambres de medusas", conjetura Gili. La especie Velella spirans, una característica medusa de tonos moradoazulados y que cuenta con una membrana desplegada en forma de vela es, según este biólogo, "la primera que llega en primavera procedente del norte de África, siguiendo la misma ruta que las pateras. No es peligrosa, no dispone de células urticantes, pero arriba en grandes cantidades y, una vez que se vara en la costa, se descompone y produce un olor bastante nauseabundo". Sustituyendo a los peces "La llegada de la especie más conocida, la pelagia noctiluca, es un poco más tardía, en torno a los meses de mayo y junio. Esta sí que es nociva y cada vez se está expandiendo más. En el Atlántico Norte, un enjambre de pelagias acabó con toda una factoría de salmones en Irlanda del Norte. Lo que está claro es que las medusas cada vez son más numerosas, son un peligro real y están ocupando el lugar de los peces en el mar. Se comen sus larvas y la sobreexplotación pesquera está acabando a la vez con sus depredadores naturales", alerta Gili. "Y lo que también es preocupante es que los enjambres de medusas que llegan son sólo una pequeña proporción de lo que existe a varias millas de la costa. Basta recordar que apenas hace dos años se recogieron 1.700 toneladas de medusas en una zona tan acotada como el Mar Menor", indica Gili al tiempo que aboga por enfrentar el problema desde un proyecto común en el que se impliquen varias administraciones ya que "no hay que duplicar esfuerzos" para combatir esta lacra. diario mallorca

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